Respetemos a los traductores

Respetemos a los traductores

Todos tenemos un amigo, un primo o un amigo de un primo que vivió y trabajó en Londres durante una temporada y sabe más inglés que nadie que conozcamos. Eso es genial, pero no por ello significa que ya puede ser traductor. De hecho, ni siquiera un traductor profesional nativo español y con años de experiencia en la traducción debería traducir al inglés. En ese caso será un gran experto traduciendo del inglés al español, que es su lengua materna. Del mismo modo una persona que sea bilingüe no tendrá las habilidades, prácticas y estrategias necesarias para dedicarse a la traducción, a no ser que se forme y las adquiera.

¿El traductor nace o se hace?

¡Ambas cosas! Un traductor debe ser siempre nativo pero, como en todas las profesiones, la formación, aptitud, experiencia y especialidad es lo que diferenciará a un buen traductor de otro que no lo es. La traducción es una profesión altamente complicada que merece un reconocimiento y un respeto especial.

Mucha gente cree que traducir es algo fácil y rápido y que cualquiera que sepa idiomas puede hacerlo. Pero imagínate qué puede pasar si una persona no cualificada realizase tus traducciones: textos poco naturales; mala interpretación del texto por el desconocimiento de la cultura de origen o de llegada; no se mantiene la intención deseada del texto origen (el texto no resulta suficientemente convincente, o la información no es clara, los toques de humor desaparecen, etc.); la terminología no es la apropiada; errores de ortografía, de gramática, de traducción (algunos errores de traducción pueden ser incluso peligrosos para la seguridad); frases inconexas y un sinfín de problemas.

Si quieres que tu cliente se enamore de tu producto no es nada recomendable que cualquiera realice tus traducciones. Si piensas que tu producto es grande y único, trátalo como tal, transmite un mensaje profesional y tus clientes lo amarán. Tus clientes percibirán que tu producto es de calidad en base a la imagen y experiencia que les proporciones y para ello es muy importante el lenguaje que utilices. ¿No crees?

“Creer que para traducir solo hay que saber idiomas, es lo mismo que pensar que para tocar el piano solo hay que tener dos manos”.

Elegir al traductor idóneo

Ahora que ya sabemos que un traductor no cualificado no es ni mucho menos la mejor opción, ya podemos hablar de la selección del traductor idóneo. Es esencial seleccionar al mejor candidato para cada tipo de proyecto para asegurarnos de que obtendremos el mejor trabajo posible y conseguir que nuestros clientes no solo estén satisfechos con nuestro trabajo, sino que la traducción traiga consigo todos los beneficios que pretenden conseguir de ella.

Hay cuatro puntos primordiales que se deben tener en cuenta a la hora de seleccionar un traductor y lograr una traducción profesional y de calidad. Si uno de los puntos falla, casi con total seguridad la imagen de nuestro producto se verá comprometida.

  1. El traductor será siempre un traductor profesional por su formación y experiencia.

Necesitamos un traductor profesional que esté cualificado, haya sido formado en el campo correspondiente y tenga una experiencia mínima demostrada de cinco años en la traducción de este tipo de textos. Además deberá tener las habilidades, técnicas y estrategias necesarias para realizar el mejor trabajo posible.

  1. El traductor debe ser nativo de la lengua a la que queremos traducir.

Por ejemplo, si queremos traducir al inglés, el traductor debe ser de nacionalidad inglesa. ¡Pero cuidado! Hay que tener claro el país objetivo, no es lo mismo el inglés de Estados Unidos que el de Reino Unido, así que dependiendo de dónde esté tu mercado potencial deberemos trabajar con un traductor u otro. Esto que parece muy obvio muchas veces se pasa por alto y provoca que el mensaje no sea todo lo efectivo que debería ser.

  1. Es necesario que el traductor esté especializado en la rama correspondiente.

Nuestro traductor idóneo será experto en la temática del texto. No, no es que seamos excesivamente meticulosos con la selección de traductores, si lo piensas bien no es tan raro. Normalmente, un abogado no podrá escribirte un artículo sobre física cuántica. Si padeces migraña quieres que te trate un neurólogo y si tienes dermatitis vas al dermatólogo. A nadie se le ocurriría pedir cita para el dentista si lo que te pasa no tiene nada que ver con la boca, ¿verdad? Pues esto es lo mismo.

Por ejemplo, si tu proyecto está relacionado con la medicina, necesitarás un traductor especializado en dicho campo. Incluso podríamos ir más allá si se tratara de una especialidad dentro de medicina como, por ejemplo, un instrumento para cardiólogos. En ese caso lo que necesitaríamos sería un traductor especializado en cardiología. Esta es la única manera en la que un texto puede estar traducido a la perfección, ya que el traductor especializado comprenderá el texto en su totalidad y sabrá utilizar la terminología correcta para realizar una traducción profesional impecable.

  1. Revisión de la traducción.

Y por último, es súper importante que las traducciones se revisen por un segundo traductor nativo que cumpla los mismos requisitos que el primer traductor y que además tenga las competencias necesarias para realizar revisiones. La misión del revisor es la de asegurar la calidad de la traducción y evitar que existan posibles errores humanos.

A muchas empresas les asombra tener que revisar una traducción profesional, pero a nosotros siempre nos gusta dar el siguiente ejemplo: un gran escritor es un profesional de la lengua y conoce la gramática, el estilo, las reglas de ortotipografía, etc. mejor que nadie. Sin embargo, nunca publicaría un libro suyo sin antes enviarlo a revisar a un corrector literario profesional. De la calidad final del producto depende su imagen y prestigio, y no es algo que se quiera dejar al azar.

“La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia”. (John Ruskin).

Si necesitas saber más acerca de la tarea del revisor, no te pierdas nuestro artículo ¿Por qué es tan importante la tarea del revisor?

¿Cómo conseguir mayores beneficios?

Sin duda, a través de una mejor traducción lograrás más ventas y mayores beneficios. Nosotros podemos ofrecerte un servicio de calidad que mejorará a la vez la imagen y la confianza que perciben los clientes de tu empresa y, de este modo, conseguirás expandirte a otros mercados.

No te vuelvas loco/a. No vas a tener que buscar traductores y revisores uno por uno y hacer entrevistas para asegurarte de a quién contratas. Además, seguramente no dispongas de las herramientas y estrategias necesarias para realizar un control de calidad exhaustivo sobre las traducciones que recibas. Nosotros estamos aquí para ayudarte a alcanzar tus objetivos y obtener el beneficio que tu producto merece. Nos encargamos de todo para que no tengas que preocuparte de nada y puedas dedicarte a tareas más creativas y más placenteras dentro de tu empresa.

“La actitud determina la elección, y la elección determina los resultados”. (Jim Rohn).

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